El coche también es parte del entrenamiento
El pasado domingo por la mañana hicimos algo muy sencillo: fuimos dejando pequeñas notas en el parabrisas de los coches aparcados cerca del campo.
En ellas se leía:
“Después de competir, primero se regula. Luego se habla.
Si el silencio incomoda, escanea esto.”
Y un código QR.
Nada más.
Pero detrás de esa frase hay mucha psicología.
El momento coche: tensión o regulación
Cuando termina un partido, el cuerpo no termina al mismo tiempo.
Por más que el árbitro pite el final, el sistema nervioso sigue activado. Hay adrenalina, hay desgaste físico, hay frustración o euforia, hay pensamientos acelerados.
Y en ese estado, el cerebro no está preparado para analizar, para recibir juicios o para explicar lo que ha pasado con claridad. Todavía está compitiendo.
Por eso el momento coche es clave, y puede convertirse en:
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Un espacio de presión y análisis prematuro.
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O un espacio de regulación.
Depende de cómo lo enfoquemos.
Primero se regula. Luego se habla.
Después de competir, el cuerpo necesita cerrar a través de la regulación.
Regular significa:
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Que baje la activación.
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Que la respiración se estabilice.
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Que las emociones se acomoden.
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Que el cerebro vuelva a un estado más reflexivo.
Solo después de eso tiene sentido hablar.
Cuando intentamos analizar demasiado pronto, lo que suele aparecer es:
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Defensa.
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Irritación.
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Silencio tenso.
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Comentarios que después pesan.
Ojo. Sabemos que nadie lo hace a malas, que las intenciones son las mejores del mundo, pero el momento no es el más adecuado.
El silencio incómodo.
Sabemos que muchas familias tienen patrones muy marcados.
En algunas, siempre se habla del partido.
En otras, el silencio se vive como distancia.
Y cuando no estamos acostumbrados al silencio, puede resultar incómodo. Y esa incomodidad suele llenarse rápido de preguntas, de opiniones, de correcciones.
Pero a veces el silencio no es desconexión. Es regulación.
Y no pasa nada. Está bien.
El silencio incómodo.
Por eso creamos una lista de Spotify pensada específicamente para el viaje de vuelta. Y no es una simple lista de motivación, es una forma de intervención más y el orden de las canciones responde a diferentes fases:
1. Primera fase: bajar sin dramatizar
La lista comienza con ritmos más suaves y estables.
Canciones que ayudan a disminuir la activación sin entrar en tristeza ni intensidad emocional.
El objetivo es empezar a aterrizar.
2. Segunda fase: normalizar
Después aparecen canciones con una energía más ligera.
No buscan euforia, sino movimiento suave.
Ayudan a equilibrar la sensación interna.
El cuerpo empieza a volver.
3. Tercera fase: reconectar
La lista termina con música más luminosa y amable.
Canciones que facilitan una sensación de normalidad y conexión.
No para olvidar el partido.
Sino para volver a casa.
En total, unos 45 minutos.
Tiempo suficiente para regular antes de conversar.
No todo se resuelve hablando
Muchos padres se preguntan qué decir después de un partido, especialmente si su hijo ha perdido o está frustrado. La clave no es encontrar la frase perfecta, sino entender el momento emocional. Primero regulación. Después conversación.
La lista por si quieres guardarla
Quizá no cambie el resultado del partido. Pero puede cambiar cómo vuelve a casa.
Quizá no cambie el resultado del partido. Pero puede cambiar cómo vuelve a casa.